Cómo dormir mejor siendo adolescente: herramientaspara transformar tu descanso

Adam Smith
23/02/2024

Ser adolescente significa estar viviendo muchas cosas a la vez: escuela, deportes, amigos,
redes sociales, tareas… y un reloj interno que muchas veces no coopera. Dormir lo
suficiente se vuelve complicado, pero es justamente en esta etapa cuando tu cuerpo y tu
mente más lo necesitan. Si sueñas con despertar con energía, concentrarte mejor y sentirte
emocionalmente más fuerte, cuidar tu sueño es clave.
Primero, algunas verdades: en esta etapa, tu cuerpo suele querer dormirse más tarde y
también despertarse más tarde. Eso se llama el ritmo biológico, y muchas veces va en
contra de los horarios del colegio y las responsabilidades. Por eso es normal sentir que tus
noches son muy cortas o que te cuesta levantarte. Además, las pantallas, el ruido, las
tareas o los mensajes pueden robarte tiempo de descanso que ni siquiera notas hasta que
ya estás agotado.
Pero hay cosas que puedes hacer, paso a paso, para mejorar cómo duermes. Una gran
diferencia la hacen las rutinas durante el día: despertarte más o menos a la misma hora,
exponerte a luz brillante en la mañana, hacer ejercicio, y comer con horarios regulares. Todo
eso ayuda a “sincronizar” tu cuerpo para que tenga una señal clara de cuándo es hora de
estar despierto y cuándo de descansar.
En las noches, es fundamental crear tu propio ritual de relajación: apagar o alejar
dispositivos que activen tu mente, evitar café o cosas estimulantes al final de la tarde, cenar
lo suficientemente temprano, y permitir que el cuerpo y la mente bajen su ritmo. Leer en luz
tenue, escuchar música suave o simplemente desconectarte pueden ser gestos simples que
marcan la diferencia. Dormir “de más” en los fines de semana puede parecer tentador, pero
cambiar mucho tu hora de acostarte o levantarte confunde tu reloj interno, lo cual puede
hacer que los lunes sean aún más duros.
El lugar donde duermes cuenta muchísimo: que esté oscuro, silencioso, fresco; que tu cama
te resulte cómoda; que los dispositivos electrónicos no estén al lado de ti si te tientan a
usarlos cuando ya deberías dormir. Eso ayuda a que tu espacio de descanso sea realmente
un espacio de descanso.
Finalmente, recuerda que pequeñas decisiones pueden tener gran impacto. Elegir una cosa
concreta para mejorar cada día — puede ser bajar el brillo de la pantalla una hora antes de
dormir, fijar una hora para acostarte, o dejar el celular afuera de la habitación — puede
hacer que poco a poco te conviertas en lo que podrían llamar tu “mejor versión
descansado”. Ser tú mismo/a con energía, claridad mental y emociones más estables.