Los riesgos de dejar la apnea del sueño sin control

Adam Smith
23/02/2024

La apnea del sueño no es solo un problema de ronquidos o de dormir mal: si no se trata,
sus efectos pueden propagarse a muchas áreas de tu salud. Lo que comienza como
interrupciones nocturnas respiratorias muchas veces ignoradas, con el tiempo puede afectar
tu vida diaria, tu estado físico y emocional, incluso tu corazón.
Cuando tienes apnea del sueño, tus vías respiratorias se bloquean parcial o completamente
mientras duermes. Eso hace que tu respiración se detenga por segundos, una y otra vez,
hasta que tu cuerpo se «despierta» lo suficiente para reanudarla. Este ciclo reduce la
calidad del sueño profundo, el que realmente nos regenera, y provoca que cada noche
despertemos fragmentados, sin lograr el descanso que nuestro cuerpo necesita.
La falta de oxígeno repetida en la noche exige una respuesta del organismo: suben la
presión arterial, se activan hormonas del estrés, el corazón trabaja más. A la larga, eso
puede traer enfermedades cardiovasculares, hipertensión, aumentar el riesgo de ataques
cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Además, puede alterarse el metabolismo: niveles
de azúcar que suben, mayor propensión a la diabetes, sobrepeso, o dificultad para bajar de
peso. Todo esto conecta directamente con dejar la apnea sin tratamiento o ignorarla.
También hay efectos más inmediatos que muchos pasan por alto: somnolencia durante el
día, dificultad para concentrarse, irritabilidad, falta de energía, errores por fatiga. En el
trabajo, en los estudios, en el día a día: no rendimos bien, y eso afecta relaciones,
desempeño y bienestar emocional. Incluso hay riesgos en acciones aparentemente
comunes: manejar, operar maquinaria o situaciones que requieran alerta; la somnolencia
puede incrementar el peligro.
Físicamente, puede haber señales como boca seca al despertar, dolor de cabeza matinal,
despertar sintiendo que no se respiró bien, sentir que falta aire, ronquidos fuertes,
despertares frecuentes. Todos son síntomas que indican que algo no está funcionando
como debe durante el descanso nocturno.
Lo bueno es que hay soluciones. Desde pequeños cambios como controlar el peso
—especialmente si hay acumulación de grasa en el cuello o abdomen—, hasta usar
dispositivos que mantienen las vías respiratorias abiertas mientras duermes, lo cual puede
marcar una gran diferencia. Consultar con un especialista en sueño es fundamental:
diagnosticar la apnea, entender su gravedad, y decidir el tratamiento adecuado. No siempre
se necesita lo más fuerte, pero lo importante es no dejar que progrese.
Dormir debe servir para recuperarnos, no para quedarnos atrapados en un ciclo de
interrupciones y desgaste. En Ronquido y Salud creemos que atender la apnea a tiempo
no solo mejora tu noche, sino que transforma tus días: más energía, mejor ánimo, riesgo
menor de enfermedades. No pospongas cuidar tu descanso: cuidar tu sueño es cuidar tu
vida.